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Mi operación de hemitiroidectomía

He estado desaparecida desde hace unos meses y es que, tras los resultados de unas analíticas, ecografías y muchos médicos después he estado liada. Pero de eso os vengo a hablar hoy, de qué me ha pasado, porqué me han operado y para dar luz a todas las opiniones que he leído hasta el día que entré en quirófano.


Deciros que sé que tenía un quiste en la tiroides desde enero pero esperaron seis meses para conocer su evolución. Tras hacerme una ecografía y visitar a mi endocrino me confirmó lo que ya me esperaba, tenían que quitármelo porque había crecido mi amigo un centímetro de diámetro en seis meses.


Al principio fue todo muy confuso, nunca he estado en una operación programada y menos aún me había tenido que preparar tantas cosas para que me intervinieran. Como todos sabéis, ha estado el COVID por medio así que las pruebas y medidas pertinentes dilataron un poco la operación pero, el 24 de junio, entré en quirófano y, cagada de miedo, porque no puedo describirlo de otra forma, entré en esa sala llena de médicos que te hacen sentir un poquito mejor para que no tengas miedo.

Pero iba con miedo, sí, porque me había metido en foros y visto opiniones de personas que habían sido intervenidas de lo mismo que yo y, sinceramente, creo que todos hablamos y escribimos cuando es una mala experiencia porque lo cierto es que quienes hablaban y comentaban sus casos me crearon un pavor que no me dejó dormir. Y es que, entre esos comentarios, había de todo: "No he podido hablar de nuevo"; "Se me ha endurecido la piel en la parte de la cicatriz"; "Siento un hormigueo constante en las manos y los pies" y así un largo etcétera.


Pues bien, lo cierto es que después de dos horas y algo en el quirófano me desperté en la sala de reanimación y, con el temor, intenté hablar y mi voz salió. No voy a mentir, dolía hablar un poquito y me tiraban los puntos pero aun así podía hablar. Lo lógico es que después de una intervención haya molestias y yo tenía las molestias habituales. Poco después, cuando me dieron el alta al día siguiente, nada de siete días como he leído por ahí, me fui a casa y obviamente estaba débil por la intervención y las comidas de los hospitales.


En cuanto a la alimentación, un poco de lo mismo, comí de todo desde le principio. De hecho, me metí un par de bocadillos entre pecho y espalda del hambre que tenía, eso sí, plan blandito pero podía darle un bocado a una barra de pan su hubiera querido. Muchas veces se exageran las opiniones y valoraciones.


Si de algo tengo que advertir es de lo que tiran los puntos al levantarte y moverte de la cama o del sofá si estás tumbada pero aprendí a levantarme sin sufrir tanto dolor como tirar del propio cuello para incorporar todo el cuerpo. Es muy sencillo, te pones de lado, apoyas el codo y te impulsas con el antebrazo y después con la mano y listo. Puede tirar sí, pero no tanto como hacerlo directamente tirando de la cabeza.


Todo esto para decir que, por favor, no caigáis en lo mismo que yo, en eso de iros corriendo a google para ver qué tal han salido otros de las operaciones que vais a tener porque, sinceramente, si yo me hubiera hecho caso de todos ellos sería un horror y para nada, he podido hacer mi vida normal con la anomalía de no descartar bien porque me tiraban los puntos al hacer movimientos inconscientes al dormir pero, por lo demás, sin ningún tipo de problema.

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